30 de agosto de 2015

Veracidad

     Una gota recorre, una pequeña gota cae. Nadie escucha, nunca la llaman. Ella muere en la oscuridad. Jamás se dirá algo, imposible no olvidarle.
    Quiere un solo cariño. No regresa. No vuela.
    Se fue, no volverá. 
    La lluvia comenzó, el silencio monopolizó.
    Nadie llora. La habitación vacía.
    "Adiós", le dice una voz. No, ella quiere un "hasta luego". Pero, eso no ocurrirá. 
    Le doy mi mano: no quiero que caiga. No tiene fuerzas. 
    La levanto, la entierro. Muere lentamente. En mi inconsciente.
    Asesiné el espejo de mi interior. 
    Y se me pudre el alma.
    

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