Mis manos en esa creación, tan maravillosa... Se extendía de mi centro hacia la nube que pasaba por el cielo.
Tuve la oportunidad de sostenerlo y de contenerlo en un frasco que se erigía hacia la trinidad de la habitación.
Por la ventana están pasando vehículos transparentes, llevando personas tristes y contingentes de sufrir o ser felices.
Bajo el puente se escuchan colores grises con manchas coloridas. Unos personajes adornando las visiones enmudecidas de las esquinas.
Tal vez hayan otros olores que me regresen a casa. O quizá unas manchas que me recuerden una sonrisa gastada. Una que ya no existe.
Luces y mareos detrás de las piedras. ¿Por qué te desconcierta perderte?
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