La tesis del poblano es como una simetría de números y lupino. Comprende desde la bioluminiscencia de las antorchas voladoras hasta aquellos pimientos rojizos del cobertizo de
la munisalva.
Siempre que puede, recorre los pasillos en busca de fragmentos inocuos que le ayuden a pensar una querella que se pueda resolver. Y como buen infesto humano, puede hallar algo de utilidad para su propósito.
Descuidado, corpulento, sinuoso y como si fuera muriato, siempre sabrá perturbar el orden del lugar.
¿Cómo detenerle? Sabe demasiado para ser parte de un simple corrillo.
"¿Cómo detenerle? Es simple, no tiene razón de existir ahora; deshacerse de él toma en cuenta 5 pasos", pensaba el General de la Manutención. Pero cuán fue su sorpresa cuando notó que le conocía de un viejo entorno institucional.
"No puedo hacerte nada", pensó el General, y guardó el espejo del salón.
Lo mejor
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