-Suelta el arma.
-No... No puedo, es peligroso...
-Suéltala.-Miró con firmeza-.
-No, ¡NO!
Y disparó.
Volaron fragmentos de cristal, de un espejo. PUM, PUM.
Tocan la puerta...
-Qué... ¿¡Qué pasó!? ¿Por qué estás así?
-Tengo miedo...
-¿A qué? ¿A quién?-Acercándose a revisar las heridas-.
-AUCH.
-Disculpa, no entiendo estos fragmentos de espejo en tu cuerpo. Algunos están muy clavados...
-Fue su culpa.- Y levantó un dedo señalando-.
-Pero...
-No cuestiones lo que digo. Allí está.
-No, es que solo...
-¡No cuestiones lo que digo!
PUM.
-Lo siento.-Y limpió la sangre-. Estás demente. Eso era un espejo.
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