Quizá debería venderme ante ese cruel maltrato de lo vano y superficial. Pero, yo no quiero. Sólo la quiero a ella. ¿Por qué no deja que la bese?
Si tan solo descubriera la manera de poder darle mi dulce melodía en mi palpitar cada vez que la veo, la escucho, la siento... No creo encontrar una forma más tierna de poder atrapar su corazón. Ella ya tiene el mío; sin embargo, necesito que alguien me de el suyo.
Nadie puede vivir sin un corazón, y ella tiene el mío para sobrevivir; ¡cómo lo malgasta con ese vago! ¡Qué desperdicio he hecho!
Aquella es una mujer despreciable. ¿Cómo pudo corromperme de esa manera? Si tan solo hubiese sabido que no me querría. Soy un iluso. Un perdedor. ¿Qué debo hacer?
Siento en demasía la furia carcomer toda la simpatía que tenía. La empatía, ya no queda nada. Andate. Yo ya no quiero nada de nadie.
Me quedé sin un corazón para amar, sin una gota de gracia para reír. No quiero darte lástima. Entendí que uno debe jactarse de las ilusiones y adaptarse a la irónica realidad de la vanidad y superficialidad de lo que acontece últimamente.
Yo me rendí ante todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
(?)